¿Quién decide?
Cada sistema de IA tiene una persona responsable. La IA ayuda a tomar decisiones, pero las decisiones las toma y las firma alguien con nombre y apellidos.
Desarrollamos software a medida, y parte de él usa inteligencia artificial para optimizar, predecir o clasificar. Aquí explicamos, sin tecnicismos, qué es la gobernanza de la IA y qué reglas seguimos para trabajar de forma segura, justa y transparente.
Un sistema de inteligencia artificial aprende de datos y ayuda a tomar decisiones o genera contenido: recomienda, clasifica, redacta, predice. Es muy útil, pero no piensa como una persona, puede equivocarse y a veces no es fácil saber por qué ha llegado a una conclusión.
Gobernar la IA significa decidir de antemano cómo se usa, con qué límites y con qué garantías. En la práctica, se resume en responder bien a tres preguntas.
Cada sistema de IA tiene una persona responsable. La IA ayuda a tomar decisiones, pero las decisiones las toma y las firma alguien con nombre y apellidos.
Sabemos de dónde vienen los datos, si tenemos permiso para usarlos y si representan bien a las personas a las que afectan.
Medimos los resultados, escuchamos a quien detecta un fallo y tenemos un procedimiento para arreglarlo o apagar el sistema si hace falta.
Una comparación útil: los coches no son peligrosos por existir, pero conducir sin carné, sin normas de tráfico ni revisiones sí lo sería. La gobernanza de la IA es el carné, el código de circulación y la ITV de los sistemas inteligentes.
La IA amplifica lo que recibe. Si los datos o el diseño tienen un problema, el sistema lo repite miles de veces y a gran velocidad. Estos son los riesgos que vigilamos más de cerca.
Un modelo entrenado con datos desequilibrados puede tratar peor a ciertos grupos de personas sin que nadie lo haya pretendido.
La IA generativa puede inventar datos o referencias con total seguridad. Parece correcto, pero no lo es.
Introducir información personal o de clientes en una herramienta inadecuada puede exponerla fuera de la empresa.
Si nadie entiende por qué un sistema llega a un resultado, nadie puede explicarlo, auditarlo ni corregirlo.
Desde 2024, la Unión Europea tiene la primera ley integral sobre IA del mundo, conocida como AI Act (Reglamento (UE) 2024/1689). No prohíbe la inteligencia artificial: la regula según el riesgo que supone para las personas.
Cuanto más puede afectar un sistema a la salud, la seguridad o los derechos de alguien, más requisitos debe cumplir. Estos son los niveles de riesgo y cómo los tratamos nosotros.
Prohibido desde febrero de 2025
Usos que se consideran una amenaza para los derechos de las personas.
Y nosotros: No desarrollamos ni utilizamos este tipo de sistemas, y lo recogemos expresamente en nuestra política.
Obligaciones exigibles desde diciembre de 2027 (y agosto de 2028 para productos regulados)
Sistemas que pueden influir en decisiones importantes sobre la vida de las personas. Deben gestionar riesgos, usar datos de calidad, estar documentados y contar con supervisión humana.
Y nosotros: Si el proyecto de un cliente pudiera encajar aquí, lo analizamos con él antes de empezar para identificar los requisitos que le aplican y diseñar la solución teniéndolos en cuenta desde el principio.
Obligaciones de transparencia desde agosto de 2026
Sistemas con los que las personas interactúan o que generan contenido. La clave es que el usuario sepa que se trata de IA.
Y nosotros: Cuando una solución que desarrollamos interactúa con personas o genera contenido, la diseñamos para que se identifique claramente como IA.
Sin obligaciones específicas
La gran mayoría de aplicaciones de IA. Se fomenta seguir códigos de conducta voluntarios.
Y nosotros: Aplicamos igualmente nuestra política de uso y buenas prácticas de calidad, documentación y seguridad.
La ley se aplica de forma escalonada. En 2026 la UE aprobó el paquete Ómnibus Digital, que retrasa las obligaciones de alto riesgo pero mantiene el resto del calendario.
En España, la autoridad de supervisión es la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA). Esta información es divulgativa y no constituye asesoramiento jurídico.
Así se traduce en el trabajo diario de cada persona del equipo cuando utiliza herramientas de IA generativa, como asistentes de programación o de redacción.
No creamos modelos de uso general. Cuando un cliente nos pide un modelo, lo desarrollamos específicamente para él, combinando sus datos con datos abiertos, y el resultado es para su uso.
No. Tus datos se utilizan únicamente para tu proyecto y se tratan conforme a lo acordado contigo y al Reglamento General de Protección de Datos.
De fuentes públicas cuyas licencias permiten su uso, como portales de datos abiertos de administraciones y organismos de investigación. Comprobamos su procedencia y calidad antes de incorporarlos a un modelo.
Siempre te lo indicaremos. En UPintelligence te atiende siempre una persona, y las soluciones que desarrollamos que interactúan con usuarios se diseñan para identificarse como IA.
No. La utilizamos para automatizar tareas repetitivas y ganar tiempo, pero el diseño, la revisión y la responsabilidad del trabajo siguen siendo de nuestro equipo.
Contacta con nosotros. Una persona del equipo revisará tu caso, te explicará cómo se generó el resultado y, si es necesario, lo corregirá.
Al menos una vez al año, y siempre que cambie la normativa o incorporemos un tipo de IA nuevo. La fecha de la última revisión aparece al final de esta página.
Última revisión de esta política: octubre de 2026
Cuéntanos tu contexto y te decimos cómo podemos ayudarte.